
El sábado pasado fuimos de paseo, madre e hija, al Mercado de Maschwitz. Un paseo divino, una suerte de caminito cool pero armado como paseo de compras y consumo. Está increíblemente construido con chapas, ventanales, maderas, persianas y miles de objetos recuperados y reutilizados de una manera original y con muy buen gusto!
Nos gustó especialmente la selección de frutas de La Verdolaga, unatienda de productos orgánicos, semillas, y todo tipo de alimentos saludables que no sabés por donde empezar.

Después para el cumple de Ruffo, como coincidió con Carnaval, hicimos un stop en Almacén de Colores, una simpatiquísima casa de cotillón, y armé un kit carnaval, con bombero loco, varias nieves/espuma, bombucha y varias cositas más (jugaron más los grandes que los chicos, obvio!).


Saliendo de ahí, a una cuadra, pasamos por el segundo paseo, que creo que no tiene nombre, pero podés encontrar ahí cosas divinas, como una verdulería biodinámica, un restaurante que se llama como mi adorada perra, Ramona, un vivero regenteado por Carolina, simpatiquísima y super didáctica ella, y por varios lugares más que valen la pena recorrer.

Si bien todo se está armando, estos lugares prometen, y vale la pena darse una vuelta también por la página de Colectivo Cultural, también de Ingeniero Maschwitz, una ONG de jóvenes locales que quieren cambiar el mundo empezando por su pueblo, su historia y su cultura.
